Cantera de Futbolistas, equipo de deportistas y escuela de personas

editoriales

DE LO INDIVIDUAL, LO GRUPAL Y LO COLECTIVO.

«El fútbol, como actividad que realizan un grupo de individuos exige que para ser equipos, los componentes compartan no solo la indumentaria pues en tal caso sólo alcanzarían a llamarse grupo (conjunto de personas con características comunes)». Va más allá de lo cromático, cuando decimos que los colores no se cambian, pues de lo que hablamos es de no cambiar de intereses, de mantener el compromiso con la idea de juego y de enseñanza que en este caso, ANGELES quiere proponer para todos sus alumnos.

Desgraciadamente la pandemia nos obligó a una adaptación poco natural. De la cancha casi a diario, al patio o al parque. De lo colectivo a lo individual. Del compromiso con el todo, a la disciplina de no dejarse llevar cada quien, por los hábitos sedentarios. En ese transcurrir, durante estos últimos meses, han ido apareciendo alternativas de recuperar algo del encanto perdido. Sin duda, en poco se asemejan un entrenamiento individual o con un grupo reducido, a la experiencia de entrenar todos juntos, compartiendo vocablos, compartiendo una visión respecto a cómo habremos de ir superando etapas que durante estos meses ha sido imposible sustituir. La única manera de volver a lo colectivo, ya lo saben, es volver a entrenarnos como equipo y competir regularmente los fines de semana.

Ese momento ha llegado para la mayoría de categorías. Los mayores de diez años podrán regresar a los entrenamientos y podrán competir en el estado de Nuevo León, equiparándonos a otros muchos estados que jamás tuvieron a bien, paralizar la actividad deportiva. A partir de este mes, nuestro staff organizativo irá invitando a las familias de ASE a recuperar del armario sus uniformes para ponerse manos a la obra y compensar el tiempo perdido.

Ahora, conviene que todos, familias, jugadores y profesores, cambien el chip, y pasen de lo individual y lo grupal, a lo colectivo. Y con lo colectivo me refiero a volver a pensar en una visión compartida que trasciende a los propios equipos. No queremos que nada más se pongan el uniforme y vengan a competir. Queremos que hagan suyos, los valores de la escuela. Que estamos aquí para aprender a jugar, y que lo importante es hacerlo colectivamente. Que de la relación de un jugador con el resto, emergen nuevas propiedades que por separado, ninguno de los dos tenía. Queremos a las familias, dispuestas ahora, a mirar más allá de lo superficial, para alcanzar a entender como se comporta el hijo ante el conflicto, como se relaciona con los demás para cooperar y acabar superando el obstáculo, y en fin, todos esos valores que nos enseña el fútbol y que por un tiempo quedaron aparcados porque los pseudo grupos con los que hemos compensado la falta de entrenamiento del equipo, no han sido capaces de reproducir.

El pasado fin de semana, en Saltillo, ya volvieron a escucharse, como en ningún otro lugar, esos ESTOY dentro y fuera de la cancha. Con la comunicación, aparecieron timidamente los medios colectivos y a través del pase, se han ido cosiendo nuestros equipos rotos. En un tiempo donde sobre el abrazo recae la sospecha, el intercambio del balón entre compañeros se me hace la mejor manera de comunicarse, relacionarse y reencontrarse con el compañerismo que tanto nos atrae de este deporte. A menudo, compañerismo que se confunde con un interés de los adultos en la victoria, que pareciera atraer a los «aventajados», con otros «aventajados», sin que medie entre ellos, algo más que el interés común en la victoria. Cuando esa confusión se da, ténganlo por seguro que se trata de un grupo, no de un colectivo.

La capacidad de jugar colectivamente nace de ese intento reciproco por multiplicar los valores del compañero que se dan cuando varios individuos se comprometen con una misma idea. Necesitamos de las familias por supuesto, para que compartan esta creencia en la cooperación, en las nuevas propiedades que aparecen cuando dos o más se juntan con un interés común más allá de la victoria, sea defender, atacar o lo que se propongan. Por algo, de algunos equipos se dice que son como una familia y de otros, no se dice nada.

En fin, se me hizo necesario, compartir con ustedes las familias, estas reflexiones, ahora que van a volver a entrenar y competir después de tantos meses. ANGELES apostará por formar jugadores colectivos, porque seguiremos pretendiendo ser una ESCUELA DE PERSONAS. Cuídense mucho y no bajen la guardia respecto a los protocolos y premisas recomendadas por nuestras autoridades. Piensen también ustedes en lo colectivo.

JUAN ANTONIO GALLARDO BUENO

Nos sobran las razones.

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